lunes 2 de marzo de 2009

Volando con palomas.


Llegaron atraídos por el olor a hierba buena. Trajeron su música, sus comidas, sus imposibles sueños, sus recuerdos y unas inmensas ganas de vivir, de entender, de aprender. En ese bar encontraron lo más parecido a un hogar que podían tener en su nueva vida, un sitio para descansar donde nadie les mirase con desconfianza.
Eran muchachos, casi niños, que jugaban a sobrevivir, rodeados de policías que controlaban sus pasos, cada nuevo día era un reto: "yo hago mi trabajo, tu el tuyo, el listo gana" parecían querer decirles a los policías que se saltaban todos los derechos humanos en su afán por pescarlos como vulgarmente se dice con las manos en la masa.
Sus familias los habían elegido entre los mejores y venían con una misión, eran valientes y poderosos guerreros que debían salvar a sus familias de la miseria. Hacía poco que habían llegado y defendían orgullosos sus costumbres, temerosos de perderse en un mundo ajeno al cual consideraban, no sin razón, hostil e injusto.
Ese día eran cuatro, rompieron el candado de la persiana con facilidad y subieron dos palmos esta para deslizarse sigilosamente por debajo, en un estanco siempre hay dinero, aunque sea en forma de tabaco. De pronto dos pares de botas negras gritaron al otro lado de la persiana y ellos llevados por el diablo se metieron hacia el fondo de la tienda buscando escapatoria pero solo había un patio de luces y nada más. No tenéis escapatoria, salir con las manos en alto, se volvió a oír pero ellos ya iban por el segundo piso rezando porque los desagües soportasen su peso. En el tercer piso había una ventana abierta y nadie a la vista y de allí a las escaleras vacías que les llevarían a la calle. Uno a uno fueron saliendo por el portal de al lado mirando de reojo las botas que asomaban ahora desde dentro de la persiana y uno a uno fueron desapareciendo en los bajos de los coches allí estacionados.
Allí pasaron dos horas petrificados por el miedo a ser descubiertos o a que el dueño del coche llegase y desde allí seguían viendo las botas que los policías paseaban ante sus ojos en su anhelo por atraparlos y sin poder explicarse por donde habían escapado.
Cuando lo contaban se veía el orgullo y la burla reflejada en el te caliente, su único reconfortante consuelo, se regodeaban de su hazaña como un niño ante una trastada: "escapamos volando, como palomas".
Una broma más y un día más robado a una existencia predestinada, un triunfo ganado con el coraje y el orgullo de no someterse, de no aceptar los peores trabajos, la valiente y obstinada elección de quien no tiene donde elegir.
"No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma" krishnamurti

viernes 13 de febrero de 2009

La buscadora de tesoros.

Caminaba por la calle con paso rápido, no tenía prisa pero le gustaba andar con energía, le hacía sentir más viva; de lejos sus generosas melenas saltaban y volaban con cada paso y yo me sentía débil ante tanta energía.
Buscaba los ojos de la gente que pasaba a su lado porque todos los rostros le parecían conocidos y esos ojos le contaban las historias que sus rostros escondían. Los imaginaba en sus vidas importantes sin tiempo y sentía compasión de tanta pobreza. Yo hacía el mismo camino de todos los días y, como siempre, me cruce con ella; por una vez olvide la prisa y me deje llevar tras sus pasos.
Fue hasta el centro y se sentó en los escalones de la plaza, la vida entraba en ella y desde su interior iluminaba esos ojos con un brillo tan generoso y tan triste que cuando la vi me pareció que solo ella y esa enorme plaza desierta existían. Los cabellos abundantes le caían ralos y grises por los hombros y sus ropas parecían las de alguien de otros tiempos, desteñidas de tantos lavados. Era como si la hubiesen traído desde el campo de otro siglo y no supiese cual era su tarea entre tanto trajín. La soledad de la plaza la salvó, como el naufrago que consigue llegar a la orilla.
Me senté a su lado y la saludé con un gesto. Por un segundo la extrañeza y la desconfianza quisieron ganar un lugar en su mirada pero la complicidad venció y un segundo después me estaba preguntando si era de allí. Mire extrañada alrededor y nos reímos. "Bueno nací cerca en un pueblo a cien kilómetros de aquí pero también podría ser de la otra parte del mundo porque después de recorrerme medio mundo y vivir en diferentes lugares solo acabé aquí por azar"-acabe por contar.
"Antes cambiaba de ciudad cuando necesitaba vencer la monotonía, ahora cambio los muebles de sitio"-bromee, aunque era verdad.
Hacía frío y yo estaba helada así que a mi nueva amiga se le ocurrió invitarme a un té que yo acepté encantada. Me llevo por callejuelas por las que nunca antes había pasado hasta un viejo edificio donde parecía no vivir nadie. La fachada estaba tapada con una lona azul que protegía a los transeúntes de cualquier desprendimiento. Pasar por debajo de esa lona fue como viajar a otro mundo, al escenario de mis sueños de niña, a ese olvidado lugar donde todo era posible y donde lo feo y malo también era hermoso.
No podría describir lo que sentí cuando me descubrió su hogar, aquel sitio estaba abarrotado de las cosas más increibles en un desordenado orden y todo formaba un colorido abanico de formas y posibilidades.
Me preguntó si me gustaban sus tesoros, aunque por mi asombro debió de intuir que si, me contó que los encontraba en los contenedores de basura y yo no daba crédito a la belleza de aquel lugar.
Bebimos una taza de te en dos tazas preciosas, aunque diferentes y me supo tan bien que le pregunte si podía visitarla al día siguiente. Me fui contenta y esa noche soñé como una niña y mis sueños se poblaron de seres especiales y únicos, extraños y hermosos.
Al día siguiente preparé con cariño un pastel y me encaminé hacia la casa de mi amiga, ya de lejos oí un gran estruendo que me llenó de desasosiego y cuando doble la esquina vi con horror como las escavadoras levantaban por los aires la casa, los sueños y hasta la vida más brillante que yo había conocido.

LOS NADIE

"Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadie con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata."

Eduardo Galeano

sábado 10 de enero de 2009

Pobres niños pobres

De Enrique Martínez Reguera.

Cuando la gente piensa en los pobres suele hacerlo como lo hacía en tiempos remotos: refiriéndose a la pobreza como una situación simplemente carencial. Eso, en mi opinión es un error, no porque no existan en la actualidad situaciones de extrema indigencia, sino porque de entonces acá se les han ido añadiendo nuevas y mayores penurias.

En los treinta años que llevo conviviendo y trabajando con población infantil y juvenil marginada, hemos atravesado tres etapas en las que la pobreza se nos ha ido poniendo cada vez más cuesta arriba.

Llamaré a la primera etapa, años 70, de POBREZA CARENCIAL.

Como el adjetivo indica consistía en carecer de alimento suficiente, de vivienda digna, de vestido adecuado… pero esa forma de pobreza, aún siendo atroz, gozaba todavía de algunos bienes que entonces no percibíamos. Los habitantes de barriadas pobres tenían arraigo y constituían un tejido social. Gozaban de ubicación, de sentido de pertenencia y de un cierto reconocimiento de dignidad, “pobre pero honrado”, se decía entonces; en determinados barrios o pueblos la gente se sabía desvalida y esto les unía y solidarizaba mutuamente; la familia extensa y el vecindario conservaban conciencia de clan y diversidad suficiente como para disponer de cierta capacidad autodefensiva; e incluso de alguna cultura, marginal y anticuada, pero ancestral.

De repente, los años 80, de transición, de la caída del Estado frente al Capital, los políticos introdujeron determinadas variables que, sin aliviarnos para nada de la pobreza carencial que padecíamos, le añadieron un nuevo tropel de riesgos y penurias, hasta cambiar la condición del pobre: de ser-en-peligro a ser-peligroso. Es la etapa de la POBREZA DEGRADANTE, etapa en la que se criminaliza la pobreza, lo cual no es extraño porque en la lógica del Capital el mayor delito es la indigencia. El pobre pasó de ser lo que era, objeto de conmiseración, piedad o caridad, a ser objeto de reproche y cautela y, en consecuencia, de hostigamiento y control.

Algunas de las variables políticas que lograron esta transición a peor fueron, sobre todo, la devaluación de la mano de obra: hasta entonces la principal regla del trabajo era la proporcionalidad entre esfuerzo y beneficio; pero con el paro estructural nos hicieron resbalar del trabajo como ley de vida al trabajo como privilegio, aún siendo trabajo basura. El paro transformó al pobre esforzado, en excedente inútil.

Añadámosle otro eficaz desestabilizador social: las drogas, tras las que se agazapan los financieros y sus políticos domésticos y que obligaron a los padres a desconfiar de sus hijos y a unos vecinos a desconfiar de los otros. Las drogas también deterioraban la buena relación entre esfuerzo y beneficio.

Asediados por el paro y asediados por las drogas, infinidad de pobres se convirtieron en indeseables, peligrosos potenciales y enfermos, objeto de alarma social, dignos de cualquier desconfianza y hostigamiento preventivo.

Y criminalizada así la pobreza, todavía nos esperaba el peor de los abismos: el de su rentabilización: los pobres como nuevo yacimiento laboral, cuarto sector, los pobres como estrepitoso negocio.

Es la etapa de los años 90 y siguientes, de la POBREZA RENTABLE.

El servilismo de la clase política a la voluntad del Mercado, para sacar de todo, incluso de los indigentes, la máxima rentabilidad, nos ha hecho resbalar de una sociedad de consumo a otra de consumidores y consumidos, en la que el que más tiene termina consumiendo al que no tiene, cual de si de una cosa cualquiera se tratase: es la nueva explotación de la pobreza, la pobreza como algo muy rentable.

Pero ¿qué podrían hacer para sacar provecho del que ya nada tiene?. ¿Cómo sacarle rentabilidad precisamente a los pobres?. Sencillamente, suplantando su pobreza real por otra virtual, más aprovechable. Para ello han empleado diversos procedimientos. Procedimiento 1, hacer a los pobres casi invisibles, reducir su número y existencia real al número de plazas atendidas; procedimiento 2, rodearles de mediadores que desvíen los recursos que les corresponden; procedimiento 3, encubrir sus problemas carenciales con otros de diseño, virtuales, para confundirles y confundirnos sobre lo que realmente les está ocurriendo.

Os voy a aclarar el procedimiento 1, con un ejemplito muy sencillo. Según datos del Observatorio Social de la Unión Europea (que nos ofreció la Cruz Roja Española el 20 de noviembre pasado con motivo del día mundial de la infancia) en España hay 2 millones de niños que padecen “pobreza severa”, algo así como 22 estadios Bernabéu llenos de niños indigentes. De los que proporcionalmente 200.000 le corresponderían a la Comunidad de Madrid.

Pero ocurre que el Instituto Madrileño de Atención a la Infancia, que tiene en exclusiva el monopolio de la responsabilidad de todos los niños en situación carencial, sólo reconoce la existencia de 6.000 (que es el número de plazas que ha puesto a su disposición). ¿Y qué ocurre con los otros 194.000 desatendidos? Pues es muy sencillo: que oficialmente no existen, de momento han sido invisibilizados.

Veamos la primera consecuencia que se sigue de esto: el mencionado Instituto recibe anualmente del Estado en torno a 13 mil millones de pesetas al año, con los que deberían atender a los 200.000 muchachos indigentes (a cada familia por niño y año le corresponderían 96.000 pts.). Pero como han decidido que 194.000 no existen, pues corresponderían a cada familia dos millones por niño y año…

Pero como esto no parece razonable y además es ya tópico que “los pobres se lo gastan en vino”, para eso se les aplica el mencionado procedimiento 2, que consiste en rodearles de mediadores, que sustituyan las ayudas directas por ayudas indirectas, cuanto más indirectas mejor, para que el dinero se vaya quedando por el camino. O sea, que además de volver invisibles a los pobres, así mismo se puedan volver invisibles los dineros que les corresponden.

También esto lo explicaré con otro ejemplito muy sencillo. Un Ayuntamiento periférico de Madrid hace un concierto con el mencionado Instituto de Atención al Menor para hacerse cargo de los muchachos problemáticos de su distrito y el Instituto se los encomienda junto con los correspondientes dineros del presupuesto… menos la partecita que se queda por gastos de gestión. El Ayuntamiento a su vez se los encomienda a Cáritas con los dineros correspondientes… menos la partecita que se reserva por gastos de gestión. Tampoco Cáritas como el Ayuntamiento mete a los muchachos en sus despachos sino que se los encomienda a su vez a una Institución religiosa, pasándole las correspondientes subvenciones… menos la partecita que se queda por gastos de gestión. Y finalmente esa Institución abre pisos que habita con los chiquillos y se los encarga a estudiantes de psicología social y educación social, que finalmente se ocuparán de ellos a cambio de vivienda, comida y una pequeña gratificación para gastos de bolsillo.

Eso explica que según el propio Boletín Oficial de la Comunidad, más del 45%, de los 13 mil millones que podrían beneficiar a las familias en ayudas directas, se invierte en personal mediador.

Tan eficaz administración del hambre ajena ha hecho proliferar naturalmente una repentina constelación de ONGs, Fundaciones y Empresas “sin afán de lucro”, como Diagrama, Cicerón, Respuesta Social Siglo XXI, Grupo Norte, y así hasta el infinito; que a pesar de su bisoñez y de su desdén por el lucro podrían servir como paradigma de éxito para las empresas de gestión pública y privada: La fundación Grupo Norte, por ejemplo, que dice atender niños, pero que también engloba Forsel (trabajo temporal), Prosintel (seguridad), Limpisa (limpieza), Ibérica (servicios sociales), y Signo, pasó de disponer de 2.500 empleados en 1998 a cerca de 4.000 en el 2002; y de facturar 4.991 millones de pesetas a facturar casi el doble ese último año.

Leo y transcribo textualmente del Informe del Defensor del Pueblo, año 2001, refiriéndose al centro de internamiento El Pinar (que cuenta con 40 plazas para muchachos, sólo 30 de ellas ocupadas ese año): “La plantilla constaba de 33 educadores (algunos de ellos maestros y un educador de árabe). Además también disponía de los siguientes profesionales: 4 tutores, 1 coordinador tutor, 3 coordinadores, 1 jurista, 1 psicóloga, 1 trabajadora social, 2 médicos, 2 ayudantes técnicos sanitarios, 1 maestro de taller de jardinería, 1 maestro de taller de carpintería, 1 maestro de taller de informática, 2 auxiliares de cocina, 2 cocineras y 2 personas de limpieza”. O sea, 30 muchachos explicando el salario de 57 empleados.

Y eso viene a ilustrar el que según el mismo Informe, en el Pinar al Grupo Norte, el coste medio le salga por 39.000 pesetas/chico/día, o lo que es lo mismo 1.170.000 por chico al mes: más de 14 millones por chico al año: 427 millones por atender a los 30 muchachos.

Excuso decir que el chollo tiene dimensión estatal y hasta internacional, no sólo en la Comunidad de Madrid: en el centro interno Monteledo, que gestiona la Fundación Diagrama en Ourense, invirtieron 24.629 pesetas por chico/día. O sea casi 180 millones al año por los 20 chiquillos.

El centro Peñalara, concertado con la Asociación Respuesta Social Siglo XXI, funde 13 millones y medio por chico y año, es decir la módica cantidad de 136 millones, pues sólo atiende a 10 muchachos. ¿Se imaginan que a una familia pobre con cinco hijos (la mitad de prole que en el centro Peñalara) le dieran también la mitad de esos 136 millones/año?: ¿Mediadores que atienden a las familias, o niños pobres que se han vuelto el cuerno de la abundancia retribuyendo a sus ángeles custodios?.

Todo un mérito de la empresa privada, que aún encima nos ha de parecer barato, puesto que si volvemos al Informe del Defensor del Pueblo, comprobaremos que en los centros Renasco (19 plazas), Altamira (20 plazas) o en El Madroño (15 plazas), todos ellos de gestión “pública”, sale todavía más caro: 45.000 pesetas de media, chico/día, es decir, 16.425.000 pesetas/chico al año, o lo que es lo mismo casi 246 millones y medio por 15 plazas.

De El Madroño nos dice el Defensor del Pueblo: “La plantilla del centro es la siguiente: 2 personas en el equipo de dirección, 1 psicólogo, 1 trabajador social, 1 médico (asistencia diaria), 1 ayudante técnico sanitario, 1 maestro de escuela, 2 maestros de taller, 14 educadores, 11 técnicos auxiliares y el personal de servicio”. Más de 34 salarios para cuidar 15 chicos.

Pero lo más desazonante es que, tras ese bulto de cifras, el propio Defensor del Pueblo se vea en la necesidad de constatar (refiriéndose a El Pinar, el de los 427 millones al año): “Sobre la situación de este centro, se recibió un informe de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en el que se exponía que presentaba un panorama enormemente preocupante, en el que destacaban retrasos en la comunicación al Juzgado y Fiscalía de Menores de la imposición de sanciones o la interposición de recursos, malos tratos y violencia física desproporcionados por parte de los vigilantes de seguridad, que habían llegado a la inmovilización con grilletes en la cama durante toda la noche, la suspensión total de actividades educativas para todos los menores ingresados en la sección cero, continuos episodios de autolesiones por parte del grupo de menores de dicha sección, utilización generalizada de la sanción de separación de grupo. Igualmente se ponía de manifiesto la carencia de las condiciones mínimas de habitabilidad de la sección cero, sin cristales en las ventanas y con las paredes quemadas”. A mal cristo mucha sangre.

Lo primero que me sorprendió cuando empecé a convivir con muchachos marginales, y de ello hace ya treinta años, fue que la Fiscalía de aquel entonces reconociese que, de los muchachos que habían pasado por el centro Sagrado Corazón de Carabanchel, más del 75 % habían terminado en la cárcel. Imaginaos un industrial que fabricara tornillos y que después de 60 años de ejercicio comprobara que de sus fábricas en vez de tornillos salían chorizos. Si no acomete una inmediata reconversión industrial, qué duda cabe que ese empresario vive de la charcutería.

Se me dirá, lo sé, que además de pobres, se trata de muchachos muy difíciles. Pero también se corre el riesgo de que estemos virtualizando, perpetuando y agravando sus problemas para poder incrementar los beneficios, puesto que a mayor gravedad, mejor se justifica el volumen y la duración del dispendio.

Y ahora es cuando he de explicar aquel procedimiento 3 que mencioné y que consistía en suplantar severos problemas carenciales por problemas de diseño, de diversa naturaleza, virtuales. Qué duda cabe que al Mercado le interesa diversificar la mercancía. Y ya he expresado mi “opinión” de que en esta sociedad de consumidores y consumidos, los pobres se han convertido en mercancía. Los chiquillos simplemente pobres, reclaman sencillamente atención social, pero todas las profesiones imaginables serán pocas si en vez de pobres los chiquillos son: “hiperactivos”, “disléxicos”, “inadaptados”, “violentos callejeros”, “abusones sexuales”, “necesitados de logopeda”, “disruptivos”, “con trastornos de conducta”…

Y así ocurre, leo en Internet del Diario El País (19-11-02), que la Comunidad abrió en septiembre en Carabanchel 20 plazas de las que ya tiene ocupadas 11, en el centro Los Rosales gestionado por la Asociación Respuesta Social Siglo XXI, para muchachos acusados de “violencia callejera”. Cada plaza ocupada cuesta ¡66.221 pesetas/chico/día!, o sea más de 24 millones chico/año, y es que la “peculiar” diversidad de su conflicto mueve mucho más dinero y produce mayor rentabilidad. Por los 11 muchachos casi 266 millones al año.

¿Podrá extrañarnos que el último programa del gobierno ponga tanto énfasis para encerrar incluso a los rateros que reincidan cuatro veces en intentar seguir comiendo?. Y además por esa vía podremos ¡ahora sí! volver a vislumbrar los 194.000 indigentes, que haberlos haylos, pero que de momento habíamos olvidado invisibilizados. Porque seleccionar a la muchachada que alimentará a tanto benefactor sin afán de lucro es tarea muy laboriosa, ardua y delicada, que obligará a engrosar informes y más informes, expedientes y más expedientes… de perlas para tanto profesional angustiado de no encontrar trabajo.

Tengo un chiquillo que, aún siendo muy listo, padece su fracaso obligatorio en el colegio desde hace muchos años; pero no se nos permite buscar ninguna salida: profesores, trabajadores sociales, psicólogos… primero del ámbito académico, después del Ayuntamiento, luego del Instituto del Menor, tienen clarísimo que ninguna de sus instituciones tienen nada que ver en el fracaso, y por consiguiente la responsabilidad es sólo del chico, es “su” problema o subjetivo o familiar. ¿Criminalización del fracaso?: se trata de individualizar la culpa, de subjetivar el conflicto. Tengo ante mí el expediente de otro chiquillo, la criatura tenía seis años y ya había pasado por decenas de servicios e innumerables profesionales. Los informes del expediente pesan un kilo. Sin embargo, los que le conocemos, sabemos que se trata de un problema carencial virtualizado de mil caprichosas maneras. Por ahí asoma mi hipótesis de que con la caída del Muro de Berlín y la concentración del Capital y la difusión de la pobreza, las clases medias habían empezado a resbalar hacia el paro y había que ofrecerles un medio de subsistencia. Y cuál mejor que integrarles en ese ejército de salvación para evitar que los pobres se empecinen en ser inútiles o, lo que peor sería, levantiscos.

Y l@s nuestr@s son niñ@s privilegiad@s ya que viven en "la sociedad del bienestar", pero ¿que será de l@s pobres y l@s huerfan@s en Gaza?, ¿como mantener los ojos cerrados y la conciencia tranquila ante el dolor de es@s niñ@s que también podrían ser l@s nuestr@s? y sobre todo ¿como seguir manteniendo esta indiferencia que es complice y mata tanto como las armas?. Como dice Enrique y desde el fondo de mi revueta conciencia les grito a todas esas instituciones y sus cloacas que deberían resolver estas injusticias: "POBRES NIÑOS POBRES "

viernes 28 de noviembre de 2008

Sobre la felicidad.

Juan A. Perez del blog EDUCATHOR me invitó a escribir este meme sobre la felicidad y la verdad es que me está costando mucho definirla ya que creo que es un relampago en nuestras vidas, valioso como todas las cosas breves pero irreal. El concepto que tenemos de ella me parece sinónimo de mediocridad e irreflexión, solo hace falta mirar alrededor para saber que en este mundo plagado de injustícias solo los necios pueden ser felices.
Si podemos atraparla en instantes puntuales, entonces sí, tenemos la sensación de vivir a manos llenas aunque se nos escurra entre los dedos.
Las reglas del meme son:
  1. Escribir seis cosas sin importancia que nos hagan felices
  2. Poner el enlace de la persona que nos ha elegido
  3. Poner las reglas en el blog
  4. Elegir seis personas para continuar el desafío
  5. Avisar a estas personas y dejar un comentario en su blog
Me encanta el silencio, la soledad de las madrugadas, con olor a café recien hecho y todo el tiempo del mundo para leer; aunque también me gustan las noches con buena música de fondo, en compañía de amigos y buen vino; adoro dejarme contagiar por las risas de mis niños, cocinar y pintar con ellos; me encantan las rocas, trepar por ellas y sentir arriba en las cumbres, la grandeza del mundo, coger aire profundamente y dejar que su belleza aturda todos mis sentidos; me gusta sentarme como el que ve la televisión delante de una hoguera y dejarme hipnotizar por el baile de las llamas y, arropada por el fuego, que me cuenten historias; me gusta también viajar a ciudades y conocer a sus gentes chiquitas y grandes, sus calles para vagabundear y sus bares para conversar.

Bueno, no creo que esto sean cosas sin importancia y no fuí muy breve pero afortunadamente hay muchas cosas que pueden hacernos disfrutar en el mundo aunque a veces tengas esa amarga sensación de no merecerlo o al menos no más que los que nacieron en desventaja. Es como si te hubiese tocado la loteria y la condición de disfrutarla fuese que no la compartieses.
No dejemos que la cruel realidad nos anestesie y luchemos porque un mundo más justo SI es posible.
"Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable." Eduardo Galeano.

Invito a los siguientes blogs a seguir este meme sobre la felicidad:

miércoles 19 de noviembre de 2008

"El pintor de no tán Lolitas"

No quería llegar a viejo y tener que doblegarse a quien tuviese que cuidarlo, no quería crecer, no quería ser mayor para jugar y sobre todo no quería perder su libertad, tenía miedo de morir como todo el mundo y pensar que la muerte le encontrase solo, le causaba desvelos y noches agitadas pero sabía que no sería ya capaz de vivir en ningún otro sitio, no quería dejar las queridas callejas del Barrio del Carmen ni los lugares donde se sentía respetado aunque fuese tal cual es y dejase entrever su locura, su desmedido deseo de ser solo un niño siempre.
Doblando la esquina del mercado siempre encontraba algún conocido paseando distraidamente y que, como él, esperaba inquieto para refugiarse al calor de las cuatro paredes más parecidas a un hogar que había tenido; punto de encuentro y ventana de fuga para muchos solitarios, no siempre por voluntad propia, aunque la propia naturaleza rebelde de los que allí acudían hacían que esta fuese ineludible; allí encontraba cobijo y amig@s, se sentía bienvenido y arropado.
Adoraba coquetear con las chicas, Lolitas con bastantes años a cuestas, que disimulaban el placer que sentían al sentirse aduladas; un cosquilleo de placer lo recorría cuando veía la media sonrisa que se disimulaba en sus labios. Las pintaba en sus claros cuadros, junto a sus perros, sus caballos y sus árboles, tan niñas como él ...y tan irreverentes.
Hace unos días se encontró coqueteando con "la mujer que vuela", la definitiva y se fue con ella. Te buscaremos en tus cuadros Pepo.
Hoy el día 2o de Noviembre que es el día internacional del niñ@ sus amig@s vamos a despedirnos de él.
Animo a participar en la campaña: pornografía infantil NO utilizando la palabra en los posts "Lolitas" entre otras (“angels”, “boylover”, “preteens”, “girllover”, “childlover”, “pedoboy”, “boyboy”, “fetishboy” o “feet boy”) para complicar la búsqueda de páginas relacionadas a los pedófilos.

domingo 26 de octubre de 2008

De princesas y sapos.

Ese día el cazador salio con intención de encontrarla. Llevaba horas buscando por las callejuelas oscuras y estaba seguro de que andaba por allí pero no conseguía oliscar su olor que tan bien conocía. Era el que mejor la conocía, casi diría que era su obra.
La había conocido cuando solo era una niña, llena de ilusiones y sueños de princesa buena y sacrificada y él necesitaba tanto que lo cuidasen...la amo a su manera y ella entendió enseguida que uno no puede dar lo que no ha recibido y pago con amor y resignación desprecios y desplantes de todo tipo. La princesa se esforzaba en acunar y amansar su carácter pero el arraigo que tenía el odio en su corazón era tan fuerte que a veces no podía contenerlo y lo descargaba con quien sabía que siempre lo iba a perdonar, por que lo necesitaba, él era su hombre, lo único que ella tenía, la única persona con la que hablaba y que a veces la abrazaba e incluso le pedía perdón realmente arrepentido cuando la violencia llegaba a extremos que ella no conseguía olvidar. Entonces realmente arrepentido se disculpaba en su infancia y todo lo que lo convertía en un monstruo que ella no merecía y la pobre niña llegaba a compadecerse y llorar con él por la vida tan desgraciada que había vivido y se olvidaba de su propia desgraciada vida pagando con ella los pecados de él.
A menudo pensaba en su madre, en sus amigos de la infancia y sabía que no la habrían abandonado si se hubiese atrevido a pedir ayuda pero ¿que habría sido de él?, pensaba la desdichada y no se atrevía ni siquiera a imaginar al desgraciado solo. Así iban pasando los días y un día el volvió con algo que le hizo sentir feliz por un instante, como el primer día que uno prueba los caramelos de niño, ella se sintió envuelta por una nube de paz donde lo irreal era más verdadero que la vida. Las cosas empezaron a ir mejor entre ellos, él ya no se enfadaba tan a menudo y ese caramelo los acercaba y los hacía cómplices.
Hasta entonces él había trabajado pero paulatinamente empezó a faltar y acabo en la calle, se volvió osado y robaba para mantener el vicio y se volvió imprescindible para la princesa que a duras penas conseguía una barra de pan o un litro de leche, su único sustento; la droga era cara y nunca llegaba para la comida. Un día lo pillaron y ella tuvo que ir a visitarlo en prisión, le pidió droga y ella no pudo darle más que el cariño antiguo, un poco dolorido por el mono. Le prometió traerle algo aunque no sabía como.
Pasaban las horas y cada vez se sentía peor, deambulando por las callejuelas del barrio chino encontró a un camello y suplico hasta que él le propuso un intercambio de lo único que ella poseía y podía darle. Se fue a casa con su tesoro y una firme decisión de guardar la mayoría para compartirla con él en un vis a vis pero se lo fumo todo y al día siguiente salió a buscar más.
Día tras día posponía su cita y así fue recuperando su independencia, cuando consiguió ir a verlo ella era otra, la princesa y su inocencia habían muerto y se había transformado en reina, con el peso de su corona y de su reino, pero dueña al fin de si misma. Y ni siquiera entonces lo abandono del todo, le visito, le escribió, le llevo droga. En la última visita le dijo lo que hacía, él nunca le había preguntado, no quería saberlo he incluso le venía bien que fuese así, pero cuando la escucho contarlo sin sombra de culpa, montó en cólera y la insulto, la humillo por última vez porque ya nunca iba a poseer a la princesa, esta había muerto y la mujer que allí estaba no tenía intención de tener ningún dueño.
Y el cazador siguió husmeando por el barrio chino sin encontrar ni siquiera el cadáver de su pieza. Su caza se había recuperado de la herida y salía en busca del buen tiempo con otras aves que emigraban hacia el sur.

martes 7 de octubre de 2008

La “docilidad” mata con la conciencia tranquila y el beneplácito de las Instituciones.

Esta es la conclusión de una página muy interesante sobre la docilidad, una reflexión fría y certera sobre lo que significa ponerse a las ordenes de alguien sin cuestionarlo, algo que hoy en dia padecemos con la más absoluta indiferencia y que valoramos como si de una cualidad se tratara. En el trabajo la docilidad te asegura el puesto, en el colegio te abre las puertas de las simpatías adultas, aún a costa de traicionar a tus semejantes, en la familia es ley: "yo pago, yo mando, por algo vives en mi casa"; pero ¿de verdad creemos que la educación consiste en crear individuos sumisos, obedientes y facilmente manipulables?. ¿Donde se queda relegada la espontaneidad y la creatividad?, ¿donde el espíritu crítico y la individualidad de cada un@?. L@s niñ@s independientes y valientes que se revelan son castigad@s por su osadía. George Rizter habla de"la McDonalización de la sociedad"
Atender a un@ niñ@ exige tomar clara opción por ell@, cualquiera que sea su actitud porque esta no se agota en su conducta. Exige tomar partido por ell@ como persona que es, apostar fuerte por ell@, acompañarle, comprometerse, arriesgarse con ell@ y mantener el tipo aunque surja el desencanto.
Nuestras decisiones nunca deben suplantar el protagonismo de l@ niñ@, por errada que pudiera estar su interpretación de lo que le conviene. "Jamás se podrá proteger a nadie si l@ interesad@ no lo percibe como deseable desde su propio instinto de conservación. No se puede ayudar a nadie sín su pleno consentimiento y su protagonismo. Cualquier sistema de tutela de: 'tu no sabes lo que te conviene', no es sino un intento de suplantación en atuendo de camuflaje, tanto más peligroso cuanto más desapercibido pase"(Enrique Martinez Reguera en "Pedagogia para mal-educados").

viernes 3 de octubre de 2008

Ese tiempo tán precioso.

Al poco de trasladarse a vivir allí, en el descampado de enfrente, paraiso de gatos, coches y charcos, empezaron a crecer tímidamente unas florecillas que casualmente nadie pisó; hasta los coches dejaron de aparcar allí y solo los gatos permanecieron fieles a esa mano que, puntualmente desde que llego, les llevaba la comida.
De repente un día al despertar vio bancos desperdigados por doquier que invitaban a sentarse a charlar y dejar las ocupaciones y las prisas para otros tiempos.
Como las flores y los bancos, como los gatos que se arremolinaban a su alrededor y no dejaban de traer a nuevos comensales a su generoso jardín, l@s amig@s también hicieron su aparición, como el mejor regalo que la vida podía darle, empezó a formarse un grupo que, entre la despersonalización de la gran ciudad, se reunía tímidamente y con afán adolescente. Era un grupo variopinto, rodeado siempre de niños bulliciosos que amaban la calle tanto como sus padres; eran como una fogata a cuyo alrededor se congregaban tod@s l@s que todavía conservaban un poco de ese espíritu salvaje ya ausente en nuestras civilizadas vidas.
Bebían la vida a grandes sorbos y se enfadaban cuando esta les contradecía pero seguían adelante , tercos y recios como mulas sabiendo, eso si, lo que no querían perder.
Por las mañanas se daban los buenos días y se sentaban a charlar con la humildad y la seguridad de que el mundo no los necesitaba y comenzaban el día con la parsimonia y la alegría de los chiquillos que los acompañaban y contagiaban con esa sensatez de la infancia que persigue como fin primordial disfrutar.
¡Ella estaba tan contenta de haberlos encontrado!, le habían dado todas las fuerzas que a veces le faltaban y ella les había correspondido compartiendo su pasión por la vida, reafirmando esa unión por veces irreal y tan efectiva.
Podía parecer que era una relación superficial porque no se contaban sus requiebros ni compartían nada transcendental pero en ello radicaba su valor ya que no esperaban del otro más que lo que este quisiera darle por propia satisfacción.
En el parque el tiempo les pertenecía y permanecían allí con la plenitud de tener las cosas por hacer y sin sentir culpa; así quebraban su radical soledad en esa convivencia solidaria y reconociendo se importantes para los demás.
Le ayudaron a recuperar el sabor del café de la mañana y el bar de Bailey. Aquella mañana se dio cuenta de lo que tenían en común cuando salieron charlando animadamente del bar: sus niños eran los que les habían hecho recuperar esa pasión que lo llenaba todo de una salvaje armonía y también sus niños eran los que se encargaban de mantener esa amistad desordenada y tan grandiosa. Y su jardín crecía y se estaba convirtiendo en una alborotada sinfonía de colores y formas que le saludaban al salir a la ventana a respirar cada mañana.
"Cuando es un@ amig@ l@ que habla todo lo que dice me interesa".